• Conviértete en tu mejor psicólogo cuando estés en horas bajas.
  • Estas terapias te ayudarán a olvidarte de ti mismo por un rato.

  1. Leer poesía

Si hay un género literario que se lee menos es el de la poesía. No hay trama, no hay historia, no suele haber personajes… La pregunta es… ¿No es aburrida? ¿Cómo nos puede animar cuando estemos decaídos? Pues más de lo que crees.

Lo que suele ser tedioso es la rutina, como decía Baltasar Gracián, “esa carcoma que consume todas las cosas”. La vida diaria muchas veces está salpicada de problemas y pocos alicientes que nos llevan a pensar una y otra vez; “las cosas son así” o “es lo que hay” y somos incapaces de cambiar de actitud.

En este sentido, leer poesía nos permite ver las cosas de otra manera a base de metáforas, comparaciones y figuras literarias. Si vas a la cocina, descubrirás que una alcachofa “de tierno corazón se vistió de guerrero” o que una cebolla puede ser “más hermosa que un ave de plumas cegadoras”, según el poeta Pablo Neruda.

  1. Dibujar

¿A qué niño no le gusta dibujar y hacer garabatos sin importarle si están bien hechos o no? Sacar a ese artista que llevas dentro te conecta con el mundo y contigo mismo. No te preocupes si dibujas mejor o peor, lo que importa es ponerte a ello por cuatro razones básicas, según el pensador y filósofo José Antonio Marina.

A. Aprendes a mirar, a observar, a fijarte en los detalles de cualquier objeto conocido pudiéndolo contemplar de otra manera.

B. Eres consciente de la belleza escondida de las cosas. Hasta en lo más decadente puede haber plenitud.

C.Nos proporciona paz y tranquilidad.

D. Sentimos que progresamos. Satisfacemos una necesidad básica del ser humano.

  1. Escribir reflexiones postivas

Seguramente estéis pensando en un diario, pero no, va más allá. Es suficiente con apuntar alguna frase que os llame la atención, alguna idea. Piensa que le escribes a un amigo, que le das los mejores consejos, que le comentas lo que te inquieta, experiencias únicas a las que no damos importancia. Tienes total confianza. Se trata de ser fiel contigo mismo y de confeccionarte un cuaderno que no tendrá precio.

  1. Cuidar de un jardín

No hace falta tener una hectárea, ni siquiera vivir en el campo. Con unas cuantas plantas en el balcón es suficiente. Saber cuándo regarlas, cuándo podarlas, transplantarlas te harán olvidarte de ti mismo por un rato.

Ver crecer a un ser vivo tiene su recompensa, te conecta con la naturaleza. Estudios científicos confirman que reduce el estrés, la ansiedad y la depresión. Vamos! Que te recarga las pilas! Pero, cuidado, no te agobies, decide el tiempo que le puedes dedicar. Si lo haces es para relajarte y por placer.

  1. Pasear

Tampoco significa ir de compras ni que tenga que ser en un bosque. Las calles de una ciudad con su ajetreo y sus distracciones pueden ser el lugar idóneo para dar una vuelta. Sí, son las mismas calles y plazas que podemos ver a diario, pero si fijamos la vista en tejados, en balcones, en detalles, la realidad cambia. Descubrimos cosas porque nos hemos propuesto mirar de manera distinta. Cambia ese recorrido rutinario incluso a otra hora del día verás que te conectarás contigo mismo.

Si te ha gustado el post, puedes compartirlo y si conoces otra “terapia barata” me la puedes apuntar. Será un placer descubrirla.